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Rivas espera la confirmación de su próximo combate / FOTO AGENCIAS
Rivas espera la confirmación de su próximo combate / FOTO AGENCIAS

Vía Contrapunto.com

Arnaldo Fernández / @fernandzarnaldo

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Constancia y dedicación son la brújula diaria de Mayerlin Rivas, la criolla campeona mundial de peso gallo. Al final de una rutina de entrenamiento, Contrapunto conversó con esta guerrera de guantes de acero, quien prepara la defensa del título

¡Cuidado con ella!. Quien se ubique cerca del crudilatero puede sentir su respiración profunda y lanzada al pegar un derechazo. Se le ve escupir el agua con el mismo impulso con el que combate usando sus guantes que parecen de acero, con un filo que corta el aire de un solo golpe. Y baila, baila, baila sobre la lona. No se detiene. Suda, suda, suda y su cuerpo se vuelve agua cuando apenas su sonrisa se asoma por entre las cuerdas. En ese momento es cuando esta mujer de mediana estatura, delgada, de cuerpo bien delineado y ojos pardos, más impresiona. Es una boxeadora guerrera que emana feminidad y dulzura.

Describimos, por supuesto, a Mayerlin Rivas, la venezolana que es una referencia a la hora de hablar de campeonas y lideresas deportivas en Venezuela. Nuestra monarca mundial de peso gallo, oriunda del municipio San Francisco del estado Zulia, soñó desde niña con pegar duro y triunfar en la lona. Y esa ambición no estaba tan lejana. Proviene de una familia de deportistas, eso la ayudó y además se inició en disciplinas de contacto como Jujitsu, Kung Fu, Grappling y Artes Marciales Mixtas.

Muy pronto comenzó a ser conocida en el mundo del boxeo como “La Monita Rivas”, desde que debutó en 2007 como profesional. Ya en 2014 fue campeona interina, y en 2015 campeona absoluta.

La hija de cerca

En el Gimnasio Brígido Iriarte de Caracas, el fotógrafo Ángel DeJesús prepara su equipo. Listos sus lentes para captar más que la figura de Mayerlin, su energía. Sin perderse ni un solo instante, ni uno solo de los esfuerzos que hace la campeona en estar a tono para la defensa de su título, aún sin fecha ni contrincante pero que ella espera como una leona cazando a la nueva presa.

Desde una esquina, unos ojos emocionados siguen paso a paso el entrenamiento de la boxeadora. Es también la rutina de otra mujer: Danis Pomares, la madre de Mayerlin, quien la acompaña y la apoya con un verbo de admiración. “Me siento orgullosa de mi hija porque desde pequeña ha sido muy aguerrida y ha puesto a su país en alto con el deporte que lleva en la sangre”, dice la mamá de indiscutible parecido físico al de la hija.

“Me gusta transmitirle energías positivas cada vez que sale a pelear… y es que siento un orgullo que no lo puedo describir en palabras. Soy devota de San Miguel Arcángel y cada vez que Mayerlin sube al ring yo se la encomiendo a él”, dice la señora Pomares.

Pero no sólo de rezos está hecho el apoyo de la madre. Para subirse al ring hay que tener valor y fortaleza, aunque al coraje también le canten nocaut de vez en cuando.

“Ella es sumamente sentimental y no tiene ningún problema en llorar ante cualquier circunstancia. Cuando se presenta alguna derrota lo primero que le digo es que se levante y siga adelante en la búsqueda de la victoria inmediata. Pienso, quizás, que esa filosofía es lo que ha hecho que Mayerlin haya sabido superar diferentes obstáculos en su vida”, comenta la madre.

Y hay feedback a ese maternal apoyo. “Mi madre me acompaña siempre que viene a Caracas; me aconseja y esa presencia es muy importante para mi, porque ella es mi motor para llegar a donde he llegado”, dice la hija boxeadora mientras toma unos segundos de descanso, entre “round y round” de la tanda de entrenamiento.

Y el entrenador… más cerca todavía

El saco va y viene, va y viene, va y viene. El rostro de Mayerlin no pierde el foco, como si se dijera así misma, allí… allí… allí está la contricante, pura imaginación que la anima a seguir con la rutina de ejercicios. Guanteando. Pegada rápida, movimientos cada vez con más fuerza mientras las gotas caen y caen de su rostro que hace muecas de vez en vez.

Cruza gestos con su entrenador. Él la observa, clava sus ojos en cada pegada de la muchacha, la corrige, la persigue de cerca analizando sus avances. Ella sigue al pie de la letra las instrucciones de Jorge Zerpa.

“Cuando Mayerlin llegó a mi venía de disputar el título mundial y no lo pudo lograr. Dios es grande y la puso en mis manos y logramos el título interino y el título mundial absoluto. Estamos esperando que se concrete una pelea fuera del país para lo que sería su cuarta defensa. Estoy seguro que ella puede ser campeona de los cuatro organismos”, dice con convicción.

Zerpa y Mayerlin forman un verdadero dúo dinámico. Se percibe. Más que un entrenador, él se ha comportado con la zuliana como un gran amigo, como una figura paterna que desea ver triunfar a Mayerlin como lo ha venido haciendo, y le dice siempre qué hacer para ser mejor cada día.

Impulso para su carrera

En una de las esquina del ring ella comienza a quitarse los guantes. Ha concluido la faena de ese día. Toma un buche de agua y lo lanza de un lado. En minutos tenemos frente a nosotros a una mujer simpática y sencilla, quien ofrece una conversación fluida y amena.

“Siempre nos hemos estado preparando para el combate, el que salga, contra cualquier peleadora. Hubo un chance de pelear en Nueva York contra Amanda Serrano, sin embargo no se dieron los tiempos. La boricua es una peleadora muy fuerte y me gustaría enfrentarla”, dice Mayerlin quien está ansiosa por salir al combate.

Minutos antes, sin perder el ritmo de su propio entrenamiento, la vimos ayudando a otras compañeras y boxeadoras que entrenan en el mismo gimnasio. Colaborar con otras, así como lo han hecho con ella es otro de sus impulsos.

“Siempre he ayudado a otras. Sé lo que es pasar necesidad, ya que no ha sido fácil llegar hasta donde estoy. Por eso me gusta incentivar a todas las novatas y a mis compañeras las aconsejo”, dice.

Cuando le preguntamos qué se siente representar al país como campeona, no titubea.

“El apoyo de tus fans y de tu país es muy importante, ya que sin ese apoyo es difícil llegar lejos; mis seguidores siempre han estado allí dejándome sus mensajes y pendiente de mis próximas actuaciones. A veces les respondo y a veces no se qué decirles porque no tenemos aún nada confirmado para la próxima defensa”, responde.

También sabemos ponernos los pantalones

Es indudable que Mayerlin Rivas es unas de las actuales glorias deportivas venezolanas. Pero los minutos, meses y años que le han tocado vivir con “cierta fama” no han hecho mella en las emociones que se le sienten a flor de piel. Pero sí: la gusta ver su entorno desde la cúspide del éxito, que no ha sido fácil alcanzar, más aún cuando el apoyo al boxeo femenino en nuestro país es reciente.

Entre esos apoyos no se le olvida a Mayerlin el nombre de Gilberto Mendoza, quien padre presidió por más de 30 años la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) hasta su fallecimiento.

“Él me otorgó su confianza, y es mi consentido ya que fue uno de mis padrinos. Gracias a él y a su apoyo hemos seguido adelante y seguiremos por su memoria, ahora tenemos el apoyo de su hijo, Gilberto Mendoza Jr”, dice “La Monita”.

Además de la pelea que espera, Mayerlin dice que le gustaría la realización de un torneo femenino de boxeo, similar a la Serie Mundial en la que participó “Caciques”. Y es contundente en su decir acerca de la valía del boxeo femenimo. “No nos menosprecien, así como los hombres se colocan los pantalones en el ring, las mujeres guerreras nos quitamos la falda y usamos los pantalones para subir al cuadrilátero”.

Y luego de esa frase la guerrera de guantes de acero y corazón de oro cierra la conversación con Contrapunto con un mensaje para las chicas que quieren ser boxeadoras: “Sigan sus sueños y no los abandonen por nada del mundo. Consigan personas que realmente las ayuden, sin explotación ni con intenciones de sacarles dinero, profesionales que cuiden sus intereses tal cual lo hacen mi mánager y mi entreador”.

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